Tuesday 14 april 2 14 /04 /Abr 14:54

 



Solo en España mueren cada año decenas de mill ones de cerdos. A lo largo de 2006 fueron asesinados más de 37 millones de cerdos (cifra sólo superada en la Unión Europea por Alemania), un número equivalente a toda la población humana de Polonia. Los cerdos son explotados por su carne y, al ser considerados meros recursos, reciben un trato correspondiente a dicho estatus.


España se sitúa en el segundo país de la Unión Europa con mayor número de cerdos en el sector de la ganadería, hasta un total de casi 25 millones, una cifra una vez más sólo superada en la Unión Europea por Alemania. Debido a las características de los cerdos, su explotación en España ha alcanzado (junto a la explotación de aves) el mayor grado de industrialización e intensificación del conjunto de animales.

En la Unión Europea son asesinados 240 millones de cerdos al año, y en todo el mundo 956 millones, con el objetivo de que sus cuerpos sean destinados a la industria de la alimentación. Para que haya más carne de cerdo disponible, se realizan experimentos genéticos para conseguir animales más rentables. En un documento del sector de la explotación de cerdos se afirma a este respecto: “En los últimos años se han realizado importantes avances en la mejora genética de los cerdos, obteniendo líneas y cruces con una alta capacidad de aprovechamiento metabólico de los nutrientes para su transformación en producciones animales (carne)”.

En definitiva, los cerdos se han convertido en máquinas de producir carne y sus vidas, bien sea en las explotaciones extensivas o intensivas, sólo conocerán el sufrimiento, las privaciones y finalmente la muerte.



Explotaciones extensivas y “ecológicas”


Se consideran sistemas de explotación extensivos a las “explotaciones cuyos animales se alimentan fundamentalmente en pastoreo y generalmente en el ecosistema de la dehesa”.

En España, las explotaciones extensivas de cerdos se concentran principalmente en el sudoeste, concretamente en el ecosistema denominado Dehesa. Los cerdos explotados en ganadería extensiva suponen solamente el 8% del total. En estas granjas, los cerdos gozan de mayor libertad de movimiento, salvo en ciertos periodos. Por ejemplo, en el parto las madres son metidas en cubículos; y siempre que el ganadero considere necesario acelerar el engorde, los cerdos son confinados en cercados. Cuando el animal alcanza el peso esperado, es enviado al matadero, poniendo fin a su vida e ignorando que deseaba seguir viviendo.

La gente tiene la impresión de que los animales no sufren en las granjas extensivas o “ecológicas”, y por ello justifican este tipo de explotación. Sin embargo, el principal interés de todos los animales es disfrutar la vida en libertad, y por eso resulta paradójico mostrar preocupación por el interés del animal en no sufrir mientras se olvida por completo su interés principal. Además, no es cierto que los animales no sufran en estos lugares, pues toda explotación genera sufrimiento. Es sufrimiento que te separen de los tuyos, que te alejen de un lugar donde te encuentras cómodo, qu e te encierren en un camión sin poder entender qué haces ahí dentro y qué te va a ocurrir, que te lleven por un pasillo por el que puedes sentir el miedo de tus compañeros, escuchar sus gritos, oler su sangre... Todo esto es sufrimiento, y es lo que les espera a los cerdos de las explotaciones extensivas y ecológicas. Asimismo, las granjas extensivas o ecológicas son negocios donde los animales son un medio para convertir costes en beneficios, y por tanto, los intereses de los cerdos no son tenidos en cuenta.

 


Explotaciones intensivas


Se considera sistema de explotación intensivo “cuando los ganaderos alojan a sus animales en las mismas instalaciones, donde se les suministra una alimentación fundamentalmente a base de pienso compuesto, incluida la explotación al aire libre, denominada «sistema camping» o «cabañas»”.

En cuanto a la explotación intensiva, resulta esclarecedora la definición ofrecida por el portal Agroinformación.com, donde se afirma lo siguiente: “Supone una forma de explotación altamente tecnificada dirigida a situar al ganado en condiciones tales que permitan obtener de él altos rendimientos productivos en el menor tiempo posible. En porcino se realiza la explotación ultraintensiva, con animales en cubículos y ambiente totalmente controlado”.



Existen cuatro tipos de explotaciones intensivas de cerdos:



Explotaciones de producción de lechones. Son separados de sus madres a los pocos días de nacer, provocando un terrible trauma a madres e hijos. De estas explotaciones se obtiene el llamado “cochinillo”, es decir, bebés en periodo lactante a los que se asesina para ser devorados.






Explotaciones de producción de cerdos cebados. Se compran lechones y se ceban con destino al matadero.





Explotaciones de producción de reproductoras. Son centros de selección de cerdas que serán destinadas a ser embarazadas y separadas de sus bebés durante toda su vida, y que también irán al matadero cuando su capacidad reproductora no proporcione el suficiente beneficio económico a los explotadores.


Explotaciones de ciclo cerrado. Realizan todo el proceso en la misma explotación.

Mientras que la ley exige que cada cerdo tenga un espacio de entre 0,15 y 1 metro cuadrado (en función de su peso), se exige que el espacio dedicado a que vivan las cerdas esté entre 1,64 y 2,25 metros cuadrados (en función de si son o no jóvenes).


La legislación sólo exige que los cerdos sean alimentados una vez al día. Existen prohibiciones de inflingir lesiones a los cerdos, pero hay ciertas prácticas que están explícitamente permitidas y que se suelen realizar sin anestesia: reducción de los dientes, acortamiento del rabo, castración de los cerdos y anillado del hocico.

Al ser introducidos en los cubículos, los cerdos luchan desesperadamente por su libertad, mordiendo y golpeando los barrotes metálicos. Esta privación de movimiento les crea una terrible frustración, como nos ocurriría a cualquiera de nosotros, y acaban padeciendo graves problemas mentales. Pero estos no son menores que los físicos. Al ser razas modificadas genéticamente a través de experimentos eugenésicos para producir el mayor número de kilos de carne en el menor tiempo posible, alcanzan un peso que sus huesos apenas pueden soportar. Además, sufren diversas enfermedades y problemas respiratorios debido a las condiciones de hacinamiento y falta de higiene. Los excrementos de los cerdos quedan depositados en fosos bajo el suelo enrejillado, que en muchos casos no son vaciados periódicamente.




FUENTES

El sector de la carne de cerdo en cifras: principales indicadores económicos en 2005. [Madrid]: Subd. Gral. Porcino, Avicultura y Otras Producciones Ganaderas, 2006. [63] p. Disponible en web: .
Encuestas ganaderas 2005: ganado porcino. [Madrid]: Subdirección General de Estadísticas Agroalimentarias, Secretaría General Técnica, 2005. Disponible en web: .
Guía de mejores técnicas disponibles del sector porcino. [Madrid]: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 2006. Disponible en web: .
España. Real Decreto 324/2000, de 3 de marzo, por el que se establecen normas básicas de ordenación de las explotaciones porcinas. Boletín Oficial del Estado, 8 de marzo de 2000, núm. 58. Artículo 2.2
Sistemas de producción en porcino. En: Agroinformacion.com [en línea]. Disponible en web: .
España. Real Decreto 1135/2002, de 31 de octubre, relativo a las normas mínimas para la protección de cerdos. Boletín Oficial del Estado, 20 de noviembre de 2002, núm. 278. Unión Europea. Reglamento (CE) nº 1/2005 del Consejo de 22 de diciembre de 2004 relativo a la protección de los animales durante el transporte y las operaciones conexas y por el que se modifican las Directivas 64/432/CEE y 93/119/CE y el Reglamento (CE) nº 1255/97. Diario Oficial de la Unión Europea, 5 de enero de 2005. Anexo I, capítulo I, artículo 3.
España. Real Decreto 324/2000, de 3 de marzo, por el que se establecen normas básicas de ordenación de las explotaciones porcinas. Boletín Oficial del Estado, 8 de marzo de 2000, núm. 58.





Las madres destinadas a reproducción ven su vida limitada a la inseminación artificial, el embarazo, el parto, la lactancia y la separación de sus bebés, en un ciclo continuo que finaliza con su asesinato.

Permanecerán durante casi todo el periodo de gestación de cuatro meses de duración encerradas y encadenadas en jaulas metálicas individuales que les impiden moverse, haciéndoles permanecer todo el tiempo tumbadas para que los bebés puedan mamar.

Una cerda reproductiva no puede girarse ni levantarse durante casi todo el periodo de gestación de cuatro meses durante el que permanecerá encerrada en jaulas metálicas individuales que le impiden moverse y le obligan a permanecer todo el tiempo tumbadas para que los bebés puedan mamar. No puede acariciarles ni juguetear con ellos como haría normalmente. Estos, aún muy pequeños maman de ella inconscientes de lo que se les avecina y no se percatan de que provocan mordiscos a su madre en los pezones, generándola un dolor que ella podría evitar si no estuviese en semejante situación.

Su vida está determinada por diversos factores, todos ellos estudiados exhaustivamente por la zootecnia y aprendidos en las asignaturas de producción animal de los estudios de agrónomos o veterinaria. Lo que come y en qué cantidad, cuánto tiempo permanecerá echada, cuándo será inseminada forzosamente y cuándo sus hijos serán apartados de ella está decidido de antemano. No puede elegir absolutamente nada, todas las elecciones son tomadas por el encargado de la explotación. Su vida se convierte en padecer su explotación, sin más escape que la muerte. Su sexualidad y reproducción se convierten en parte de su esclavitud. Existe mientras produzca lechones, mientras alimente al mercado con víctimas. La carne de lechón es muy codiciada y algunos humanos la consumen en fechas especiales. Otros serán mantenidos con vida para que engorden. Las cerdas pequeñas serán el reemplazo de sus madres. Cuando ya no puedan más y su capacidad de seguir quedándose embarazada y dar a luz más lechones disminuya, será asesinada.

Estando en libertad, una cerda embarazada recorrería hasta 30 kilómetros buscando un lugar idóneo para parir, y profesaría a sus bebés todo el cariño y cuidados necesarios, del mismo modo que lo haría cualquier madre. A las tres semanas o antes se produce la trágica separación y los bebés son enviados a cubículos de engorde o al matadero.



El transporte al matadero es una situación que sufrirán los cerdos de cualquier tipo de explotación. Si bien los de las intensivas se encuentran en un estado más lamentable, es posible que para los cerdos de la ganadería extensiva sea una experiencia aun más traumática, pues están acostumbrados a un mejor trato y a mayor movilidad. En el transporte al matadero los cerdos son hacinados en camiones. Cuanto más apretados se encuentran, menos golpes pueden darse contra el suelo o los barrotes del camión. En algunos casos apenas pueden moverse y no les dan comida ni agua, en un viaje que podría incluso durar días. Sin embargo, independientemente de las condiciones del viaje, los cerdos sufren estrés y angustia al encontrarse en un lugar desconocido y nada agradable para ellos, sin poder saber lo que les va a ocurrir y sufriendo la impotencia de no poder escapar a un lugar donde dejen de sentirse tan mal.

Los cerdos viajan generalmente en camiones en los que pueden estar hasta 24 horas seguidas según la normativa existente de la Unión Europea. Los cerdos son transportados en determinados casos aun cuando están enfermos o heridos, como en el caso de enfermedades o heridas que formen parte de un programa de investigación, o a causa de la castración.

Un camión de tamaño medio puede transportar a más de 230 cerdos con peso de 100 kilos. Los cerdos llegan a disponer de un mínimo de 0,42 metros cuadrados.

Según lo indicado en el RD 324/2000, para el traslado de cerdos por España, los ganaderos pueden emplear tres sistemas: marca auricular, tatuaje y martillo tatuador. Todos ellos son sistemas de identificar a los animales que les supone un sufrimiento añadido cuando les perforan las orejas o les hacen tatuajes identificativos.

 

Los métodos de aturdimiendo para cerdos pueden ser la electronarcosis (aplicando una descarga en la cabeza con unas pinzas eléctricas) o la cámara de gas.

El aturdimiento es aceptado sin problema por la industria ganadera por dos motivos. En primer lugar, supone que la carne resultante tenga un mejor sabor. Asimismo, con el aturdimiento se consigue que la conciencia de los consumidores de carne esté más tranquila, lo cual provoca un aumento de la demanda (este es un ejemplo más de norma bienestarista que en la práctica supone un aumento de animales encarcelados y asesinados).

Los métodos empleados de aturdimiento son los siguientes:



Descargas eléctricas


La electronarcosis es el método de aturdimiento más empleado, consistente en aplicar una descarga con unas pinzas eléctricas. La descarga puede realizarse sobre la cabeza, o conjuntamente sobre la cabeza y otra parte del cuerpo (cabeza-corazón o cabeza-espalda). Al aplicarse sólo sobre la cabeza, se usan unas pinzas con dos electrodos, que se aplican en los lados de la cabeza. Dichos electrodos provocan una insensibilidad reversible, que se extiende entre treinta a cuarenta segundos.Si el animal no es desangrado antes de 15 segundos recuperará la sensibilidad mientras es degollado Los dos equipos más comunes de descarga son: el de bajo voltaje (70-150V), que es aplicado de 3 a 7 segundos, durante los cuales el animal puede sufrir una descarga dolorosa antes de quedar aturdido; y el de alto voltaje (150-700V). Si la descarga es inferior a lo establecido por las normas, el animal no quedará insensibilizado, sino que sufrirá una parálisis generalizada doloros. En cambio, si la descarga es superior a lo marcado, el animal puede sufrir fracturas óseas, equimosis y hemorragias. En el caso de que la descarga se aplique también sobre otra parte del cuerpo, se aplica un tercer electrodo en la médula espinal o en la zona de proyección del corazón. Así, la corriente pasa de los electrodos de la cabeza al tercer electrodo. En el aturdimiento cabeza-espalda, si la distancia entre el tercer electrodo y los de la cabeza es muy corta, no se provocará un paro cardíaco al no estimularse el corazón. Asimismo, si la distancia es muy larga, la descarga provocada producirá un paro cardíaco doloroso antes de que el cerdo quede inconsciente.



Cámara de gas


La cámara de gas supone encerrar a los animales en una habitación donde se les administra una mezcla de anhídrido carbónico y oxígeno. Este método tarda aproximadamente 21 segundos en hacer que los cerdos pierdan la sensibilidad aunque depende mucho de la raza y características genéticas del cerdo -los humanos también reaccionan de forma diferente ante las altas concentraciones de dióxido de carbono.

Ambos métodos pueden ser inefectivos debido a las prisas de los matarifes o a un tiempo excesivo entre el aturdimiento y el corte de garganta, que puede hacer que el animal recupere la consciencia, como de hecho ocurre en un alto porcentaje de los casos.

Un estudio realizado durante tres años en 29 mataderos de Inglaterra reveló que el aturdimiento es a menudo insuficiente. El 36% de los cerdos eran aturdidos de mala forma y un 15,6% de ellos tenían que volver a ser aturdidos. El 20,5% re cuperaba la consciencia cuando iban a cortarles la garganta.


Tras el aturdimiento se les cuelga bocabajo de las piernas traseras en una guía anclada en el techo que les transporta hacia donde espera el matarife para degollarlos. El matarife produce una incisión profunda en la papada del animal para alcanzar los grandes vasos sanguíneos poco antes de su llegada al corazón. Finalmente, la mayoría de los cerdos mueren desangrados antes de llegar a la cámara de escaldado, donde por desgracia algunos entrarán aún conscientes.







FUENTES
Guía de mejores técnicas disponibles del sector porcino. [Madrid]: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 2006. Disponible en web: .
España. Real Decreto 324/2000, de 3 de marzo, por el que se establecen normas básicas de ordenación de las explotaciones porcinas. Boletín Oficial del Estado, 8 de marzo de 2000, núm. 58. Artículo 2.2
Sistemas de producción en porcino. En: Agroinformacion.com [en línea]. Disponible en web: .
España. Real Decreto 1135/2002, de 31 de octubre, relativo a las normas mínimas para la protección de cerdos. Boletín Oficial del Estado, 20 de noviembre de 2002, núm. 278. Unión Europea. Reglamento (CE) nº 1/2005 del Consejo de 22 de diciembre de 2004 relativo a la protección de los animales durante el transporte y las operaciones conexas y por el que se modifican las Directivas 64/432/CEE y 93/119/CE y el Reglamento (CE) nº 1255/97. Diario Oficial de la Unión Europea, 5 de enero de 2005. Anexo I, capítulo I, artículo 3.
España. Real Decreto 324/2000, de 3 de marzo, por el que se establecen normas básicas de ordenación de las explotaciones porcinas. Boletín Oficial del Estado, 8 de marzo de 2000, núm. 58.
Anil y McKinstry "Summarised Results of a Survey of Pig Abattoirs in England and Wales" Agosto, 1993.

 

Próximamente incluiremos más información sobre estos procesos


IGUALDADANIMAL: http://www.granjasdeesclavos.com
Por piq - Publicado en: ANIMALES PARA ALIMENTACIÓN
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